¿Cuál es el futuro de la agricultura?

¿Cuál es el futuro de la agricultura?

Por Antônio Carlos Zem* con  colaboración de Tedson L. F. Azevedo**

Si miramos hacia el pasado, podremos recordar que el uso de defensivos agrícolas y fertilizantes minerales industrializados trajeron un importante incremento en la productividad de las culturas y, como consecuencia, gran aumento en la producción y oferta de alimentos en todo el mundo.

Con la evolución tecnológica y la busca por nuevas opciones para el control de las plagas agrícolas, los productos biológicos se han presentado como herramienta económica y técnicamente viable al productor. Eso no significa que se piensa substituir completamente los defensivos agrícolas por los biológicos, sino que ellos actúen de forma sinérgica en un plan integrado de manejo de plagas, enfermedades, nutrición y promoción de crecimiento para las plantas.

El control biológico y los defensivos agrícolas, así como las otras herramientas recomendadas por el manejo integrado de plagas y enfermedades, deben componer el conjunto de medidas de acciones de control utilizadas por el agricultor para que se consigan altos niveles de eficiencia en el manejo, reduciendo los daños y permitiéndole al productor el aumento del retorno financiero de su cultivo.

Antes, el mercado de soluciones biológicas era visto como pequeño, de baja eficacia y calidad inconsistente. Actualmente, con el creciente interés de las multinacionales, nuevas empresas, tecnologías innovadoras de producción y conservación de los microrganismos y mayor capital para inversiones utilizando los biológicos como estrategia de diferenciación, es natural esperar la introducción de una nueva gama de productos en el mercado. Inclusive, el foco estratégico de la BIOTROP en biológicos es ofrecer soluciones integradas que permiten mejorar la productividad y rentabilidad de forma sustentable, tanto para el productor como para toda la cadena involucrada en la producción y comercialización de alimentos.

El mercado mundial de biológicos ha crecido a un ritmo cinco veces mayor que el de la industria de agroquímicos. Entre 2011 y 2019, el mercado global de esos productos tuvo crecimiento promedio anual de 15,3%. Eso se debe, en primer lugar, a una cuestión de inversión, ya que para desarrollar un nuevo defensivo el costo es extremamente alto: US$ 286 millones, mientras el biológico cuesta una fracción de ese valor, además de eso, existe una demanda de la sociedad y de los órganos reguladores por la producción de alimentos sin residuos. En ese contexto, el uso de los defensivos biológicos en alternancia con los productos químicos permite que sean realizadas aplicaciones de biológicos buscando el control de plagas y enfermedades al final del ciclo de cultivo, cuando que en esa situación, la aplicación de defensivos químicos es restringida en función de los límites máximos de residuo e intervalo de carencia.

Otra ventaja de la introducción de productos biológicos en el manejo es la extensión de la vida útil de los ingredientes activos de los defensivos químicos, o sea, el tiempo estimado para que el objetivo presente resistencia o el ingrediente activo pierda eficacia en el control. Biológicos representan nuevos, amplios y complejos mecanismos de acción, para los cuales la evolución de la resistencia de plagas y enfermedades es menos problemática. Considerando que el lanzamiento de nuevas moléculas químicas ha ocurrido de forma cada vez más lenta y costosa, la manutención de la alta eficacia de las moléculas actuales es factor crítico para la sustentabilidad de la agricultura y en ese sentido la integración con biológicos es fundamental para retardar la evolución de la resistencia y prolongar el ciclo de vida de esos activos.

Biológicos tienen una expectativa de crecimiento robusto, suministran alternativas eficaces y sustentables, son una eficiente herramienta para proteger las altas inversiones en semillas y la rentabilidad del agricultor. Los productores están adoptando el manejo integrado de plagas (MIP), en el cual los defensivos biológicos desempeñan el papel central. La tendencia del mercado es que el uso de biológicos conviva en harmonía con los defensivos químicos.

El cambio en el perfil de los productos biológicos y el aumento exponencial de su uso, migrando de nichos para la consolidación en el mercado, alcanzando a las principales culturas, depende de la evolución de las formulaciones y de los procesos de producción. Para la consagración de los productos biológicos, sus formulaciones deben depender cada vez menos de logística diferenciada para transporte, almacenamiento y aplicación. Esa evolución solo será posible con inversiones masivas en tecnología.

Creemos firmemente que soluciones biológicas serán crecientes en el mercado de protección de cultivos. Ese segmento está evolucionando y los principales factores son la demanda por soluciones integradas, el aumento de la presión regulatoria y la madurez de las biotecnologías. Los biológicos permiten que los productores mantengan en el solo el ritmo de evolución de los negocios, como su viabilidad económico-financiera a largo plazo.

Reestructuración del suelo

Los biológicos de origen fúngica o bacteriana tienen un papel transformador y creciente en la regeneración de nuestros suelos. Durante años, las prácticas agrícolas no contribuyeron con la manutención de la cantidad y diversidad de los microrganismos del suelo, llegando en muchos casos en la disminución de esos:

abertura de nuevas áreas de cultivo sobre la vegetación nativa, quemadas, manejos que contribuyeron con la reducción del contenido de materia orgánica del suelo y el uso intensivo de fertilizantes químicos y herbicidas comandaron esas acciones.

Tenemos ahora la oportunidad única de traer abundante y diversificada vida de vuelta a los suelos a través de esa nueva tecnología de bioproductos asociados a las buenas prácticas de producción, de manejo y conservación de los suelos. De esa manera, estamos contribuyendo para que principios y condiciones básicas de relacionamiento asociativos y simbióticos entre plantas y microrganismos se restablezcan con más intensidad, diversidad y durabilidad, proporcionándoles un sistema radicular más desarrollado, voluminoso y saludable – siendo así capaz de explotar un volumen mayor de suelo, consecuentemente absorbiendo más agua y nutrientes almacenados en zonas no antes accesibles.

Suelos ricos en enzimas solubles de nutrientes antes insolubles, más estructurados, más resistentes a procesos erosivos, con mayor capacidad de infiltración de agua e intercambios gaseosos son contribuciones de las actividades de los microrganismos del suelo que viven alrededor de la rizosfera. La fijación biológica de nitrógeno atmosférico solo es posible gracias a un grupo específicos de bacterias que poseen esa capacidad, así como también la síntesis de fitohormonas que estimulan el crecimiento de raíces y parte aérea de las plantas.

Bacterias especializadas en solubilizar el fósforo indisponible y dejarlo disponible a las plantas ya son posibles de ser producidas en un proceso industrial, con gran porcentaje de efectividad y elevada eficacia. Hongos y bacterias que atacan los nematodos, que producen enzimas imposibilitando la eclosión de los huevos (ovicidas), que sintetizan y excretan metabolitos (que actúan sobre formas jóvenes y adultas) son, además de eficientes, una realidad en millares de hectáreas cultivadas en Brasil.

El beneficio precisa ser mutuo, una vía de dos sentidos. Los microrganismos protegen las plantas de patógenos y las plantas suministran alimentos (aminoácidos, azúcares etc.) para los microrganismos, por medio de exsudados radiculares. Por eso es tan importante que la planta cuente con un sistema radicular vasto, robusto y sin impedimentos físicos, químicos y biológicos para su crecimiento.

La ocupación de los sitios de la planta (hojas y raíces) por microrganismos benéficos – proporcionando una “barrera” de defesa contra los microrganismos patogénicos, insectos y nematodos – son valores atribuidos a las relaciones harmónicas que siempre regeneran la manifestación genética para el potencial productivo de las plantas cultivadas.

Finalmente, estamos en el umbral de una nueva era para los biológicos donde la identificación, selección, evaluación y producción de nuevos microrganismos deberá ganar una escala sin precedentes, resultando en formulaciones estables y de prolongada vida de estante, con impacto positivo y expresivo en la percepción y adopción de esa herramienta biotecnológica por los empresarios y productores rurales. BIOTROP está haciendo parte de esa biotransformación.

* CEO de BIOTROP/TOTAL BIO; MSc PhD.

** Supervisor de Desarrollo de Mercado; MSc PhD.

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